Para Gabriela Fenton, construir una carrera sólida en la industria creativa no alcanza para llegar a los espacios donde se toman las decisiones. Fundadora y CEO de RED Consultings, con más de 28 años de trayectoria y experiencia en creatividad, nuevos negocios, cuentas, producción, social, medios y liderazgo regional, Fenton llega al Festival El Dorado como jurado y como Mentor-at-Large de See It Be It Latam.
Desde esa experiencia, sostiene que el salto entre hacer bien el trabajo y liderar un negocio requiere nuevas herramientas: “Hay que entenderlo, aprender a negociar, construir relaciones y atreverse a ocupar espacios de decisión”. Su propia carrera refleja esa búsqueda: “Yo nunca quise cambiar de profesión. Quería estar donde las cosas pasan”, comparte.
En el caso de las mujeres, Gaby señala que la brecha no se explica únicamente por la falta de oportunidades. También importa quién recibe visibilidad, quién tiene acceso a los tomadores de decisiones y quién cuenta con alguien que defienda su talento. Pero advierte que también es necesario asumir un rol activo.
Su trayectoria está marcada por la reinvención. En esta entrevista, Gaby reflexiona sobre ese y otros temas.
– Desde tu experiencia y tu rol como Mentor-at-Large de See It Be It Latam, ¿qué crees que hace falta para que una buena carrera creativa se transforme en liderazgo e influencia dentro de la industria?
Primero, entender que hacer muy bien tu trabajo no necesariamente te prepara para dirigir un negocio. Hay que entenderlo, aprender a negociar, construir relaciones y atreverse a ocupar espacios de decisión. Yo nunca quise cambiar de profesión. Quería estar donde las cosas pasan. Y por eso pasé de dirección de arte a dirección creativa, servicio al cliente, nuevos negocios, producción, medios, social.
– ¿Por qué profesionales con talento y trayectoria muchas veces no llegan a ocupar los espacios donde se toman las decisiones y qué tendría que cambiar para cerrar esa brecha?
Yo cambiaría una palabra de la pregunta. No es solamente por qué los profesionales con talento no llegan a los espacios de decisión. Es por qué tantas mujeres con talento siguen sin llegar. Durante años hablamos de representación como si la solución fuera simplemente abrir más puertas. No basta con abrirle una puerta a una mujer. Hay que preguntarse si hemos construido las condiciones para que pueda atravesarla. Quién tiene visibilidad, quién recibe las oportunidades importantes, quién tiene acceso a los tomadores de decisiones, quién puede equivocarse sin que eso defina su carrera y quién cuenta con alguien que defienda su talento cuando no está presente. Pero tampoco quiero poner toda la responsabilidad en el otro. A muchas mujeres nos enseñaron a cumplir, resolver, estar disponibles y esperar que nuestro trabajo hablara por nosotras. Y eso no siempre funciona. Tenemos que aprender a negociar, pedir, construir redes, hacernos visibles y priorizar nuestro propio crecimiento.
– Tu recorrido ha pasado por creatividad, nuevos negocios, cuentas, producción, social, medios y liderazgo regional. ¿Qué tuviste que aprender —y qué tuviste que desaprender— para mantenerte vigente a lo largo de esos cambios?
Nunca me reinventé por necesidad. Me reinventé por hambre. Hambre de más. Siempre quise entender qué pasaba del otro lado. Vengo de una generación que creció profesionalmente trabajando a todas horas, en una industria donde la exigencia extrema era prácticamente una medalla de honor. Aprendí a liderar con mano dura porque ese era el modelo que conocía. Y durante muchos años funcionó. Hasta que entendí que matándote y matando no es la única manera, ni mucho menos la mejor para todos. Tuve que desaprender que un líder debe tener todas las respuestas, que la vulnerabilidad es una debilidad y que la autoridad se construye desde la distancia. Hoy creo profundamente en la empatía, la generosidad y la amabilidad como fortalezas de liderazgo. Pero también creo que hay que saber poner límites. Y estoy aprendiendo muchísimo de las nuevas generaciones. No necesariamente quieren trabajar como trabajamos nosotros. Tienen otra relación con su salud, su tiempo y sus prioridades. Eso no significa que no tengan ambición. Significa que tenemos que aprender a entendernos. Oprah Winfrey, en uno de sus podcasts, menciona que en este momento estamos conviviendo a veces hasta 7 generaciones en el mismo trabajo. Todas con una visión completamente distinta con respecto al compromiso, el tiempo a dedicar y la forma. Deberíamos encontrar un punto medio. Reinventarte no es empezar de cero. Es dejar de aferrarte a la versión de ti que ya funcionó.
– La industria está transformando rápidamente sus modelos de trabajo y de liderazgo. ¿Qué formas de liderar sientes que están quedando atrás y qué capacidades van a ser cada vez más importantes para quienes quieran dirigir equipos y negocios?
El liderazgo basado en el miedo, la jerarquía y la idea de que el jefe siempre tiene la razón para empezar. Yo crecí profesionalmente en ese modelo. Y me costó mucho desaprenderlo. Recuerdo que cuando me nombraron CEO de Saatchi & Saatchi, mi oficina estaba encerrada entre cuatro paredes, completamente separada de la agencia. Así que compré un mazo gigante en Home Depot, convoqué a todo el equipo y juntos derribamos todos los muros. Yo no estaba lista para hacer ese trabajo y mucho menos sola. Necesitaba a mi equipo. Hoy necesitamos líderes capaces de escuchar, construir confianza, desarrollar talento y tomar decisiones difíciles sin perder la humanidad. Y, especialmente, capaces de liderar equipos donde conviven personas con experiencias, valores y expectativas muy diferentes.
– Si miras hoy a los profesionales que están construyendo su carrera, ¿qué consejo les darías para no esperar a que la industria los obligue a reinventarse?
Que no esperen a sentirse listos. Que tengan curiosidad por todo lo que sucede alrededor de su trabajo. Que entiendan el negocio, que se acerquen a personas de otras disciplinas, que hagan preguntas y que se atrevan a levantar la mano antes de tener todas las respuestas. Pero, sobre todo, que aprendan a elegir. No todas las oportunidades son buenas oportunidades.
