Ramiro Agulla, uno de los publicistas más influyentes de Argentina y una figura clave en la evolución de la creatividad publicitaria en la región, falleció a los 62 años. De acuerdo con medios argentinos, el creativo permanecía hospitalizado por una neumonía que derivó en complicaciones de salud.
Durante más de tres décadas, Agulla marcó el rumbo de la industria con campañas que trascendieron el ámbito comercial para convertirse en parte de la cultura popular. Su trabajo redefinió la publicidad argentina en los años noventa, impulsó a una generación de creativos y también extendió su influencia hacia la comunicación política en distintos países de América Latina.
Nacido en Río Gallegos y criado en Buenos Aires, Agulla inició su formación en la Escuela de la Asociación Argentina de Agencias de Publicidad. Sus primeros pasos profesionales los dio en la agencia León Chocrón, aunque el punto de inflexión de su carrera llegó durante su paso por Young & Rubicam, donde conoció a Carlos Baccetti.
La sociedad entre ambos se convertiría en una de las más relevantes de la publicidad latinoamericana. Tras colaborar en otras agencias, fundaron Agulla & Baccetti, firma que rápidamente se posicionó entre las más reconocidas del mercado argentino y comenzó a trabajar con algunas de las marcas más importantes del país.
Su portafolio incluyó campañas para compañías como Coca-Cola, Quilmes, Telecom, Renault, OCA e Itaú, entre otras. Muchas de esas piezas alcanzaron un nivel de reconocimiento poco habitual para la publicidad, convirtiéndose en referencias culturales y demostrando que la creatividad podía conectar con las audiencias más allá de los objetivos comerciales.
Entre sus trabajos más recordados destacan campañas como “La llama que llama” para Telecom, “Gueropa” para Renault y “En tu cabeza hay un gol”, desarrollada para Quilmes durante el Mundial de Francia 1998, una pieza que aún es recordada por distintas generaciones de consumidores.
Además del éxito de sus campañas, Agulla desempeñó un papel determinante en la formación del talento creativo argentino. Su agencia fue considerada durante años una verdadera escuela para profesionales que posteriormente construirían carreras internacionales y ocuparían posiciones de liderazgo en algunas de las agencias más importantes del mundo.
Su influencia, sin embargo, no se limitó al marketing de marcas.
A finales de la década de los noventa dio el salto a la comunicación política, participando en la campaña presidencial de Fernando de la Rúa. De ese trabajo surgió el recordado lema “Dicen que soy aburrido”, una de las campañas políticas más emblemáticas de Argentina y un ejemplo del uso de recursos publicitarios para construir posicionamiento electoral.
Con el paso de los años continuó asesorando a candidatos de diferentes corrientes políticas, manteniendo una postura pragmática sobre su profesión. También colaboró en campañas internacionales, entre ellas las del expresidente mexicano Vicente Fox y la expresidenta chilena Michelle Bachelet, consolidando una trayectoria que trascendió las fronteras argentinas.
Agulla sostenía que su labor consistía en desarrollar estrategias de comunicación, independientemente del sector o del cliente. Esa visión le permitió moverse entre el marketing corporativo y la comunicación política durante buena parte de su carrera.
Más allá de los reconocimientos obtenidos, el legado de Ramiro Agulla permanece en la manera en que entendió la creatividad: como una herramienta capaz de generar conversación, construir marcas memorables y conectar emocionalmente con las personas.
Su trabajo contribuyó a posicionar a Argentina como una de las grandes potencias creativas de Iberoamérica y sirvió de inspiración para varias generaciones de publicistas en toda la región.
Con su fallecimiento, la industria pierde a uno de los nombres que ayudaron a redefinir los estándares de la publicidad latinoamericana y cuya influencia sigue presente en muchas de las campañas, agencias y profesionales que hoy continúan moldeando el futuro de la comunicación.
