La conversación sobre Cannes Lions suele concentrarse en los grandes mercados y las campañas con presupuestos multimillonarios. Sin embargo, de cara a la edición 2026, Ogilvy llega con una colección de trabajos latinoamericanos que reflejan una tendencia cada vez más visible en la industria: las ideas más relevantes ya no nacen necesariamente de la escala, sino de la capacidad de leer fenómenos culturales, sociales y humanos con precisión.
Desde Brasil hasta República Dominicana, la red presenta casos que exploran distintos territorios creativos. Algunos convierten eventos astronómicos en plataformas de marca; otros cuestionan hábitos digitales, resignifican tradiciones locales o transforman problemáticas ambientales en experiencias capaces de generar conversación pública. Lo interesante es que, más allá de la ejecución, todos comparten una misma lógica: crear valor cultural antes que simplemente interrumpir audiencias.
En un año donde los jurados parecen inclinarse por trabajos que combinan creatividad, earned media, innovación y resultados tangibles, estas campañas se perfilan como algunos de los principales contendientes de Ogilvy Latinoamérica. Son ideas construidas desde contextos locales, pero con códigos universales capaces de competir en cualquier escenario global.
Beerclipse (Brasil)
Para Blue Moon y Sol, ambas pertenecientes a Heineken, Ogilvy Brasil convirtió el eclipse solar de 2024 en una demostración de branding colaborativo poco común en la categoría cervecera. La campaña partió de una observación tan simple como poderosa: durante un eclipse, el sol y la luna comparten el mismo escenario. La agencia trasladó ese fenómeno astronómico a las marcas y construyó una colaboración temporal que generó conversación orgánica, relevancia cultural y una narrativa imposible de replicar fuera de ese momento.
La fortaleza de Beerclipse radica en cómo transforma un acontecimiento natural en una plataforma de comunicación sin necesidad de artificios tecnológicos complejos. Es una idea elegante, de lectura inmediata y con un fuerte componente de earned media, un atributo históricamente valorado por Cannes cuando la ejecución amplifica una observación estratégica brillante.
Breakmode (Colombia)
Durante décadas, KitKat ha sido propietaria del concepto de “tomar un descanso”. Con Breakmode, Ogilvy Colombia actualizó ese posicionamiento para una generación cuya principal fuente de agotamiento ya no es física, sino digital. La campaña plantea una reflexión sobre la hiperconectividad y propone pausas reales en medio del consumo constante de contenido.
Lo destacable del trabajo es que evita caer en el discurso genérico sobre bienestar digital. En lugar de eso, convierte un activo histórico de marca en una solución contemporánea. La propuesta demuestra cómo una plataforma creativa construida durante años puede seguir siendo relevante cuando se adapta a nuevas tensiones culturales. Esa combinación entre consistencia de marca y actualidad suele tener gran peso en categorías como Creative Strategy y Brand Experience.
Mexican Dream – Cerveza Indio (México)
La apuesta mexicana de Ogilvy para Cerveza Indio vuelve sobre uno de los territorios más fértiles para la marca: la identidad cultural. La campaña construye una narrativa que reivindica expresiones, personajes y códigos profundamente mexicanos, alejándose de los clichés turísticos para acercarse a una representación más auténtica y contemporánea del país.
El valor de la pieza no está únicamente en la ejecución audiovisual, sino en su capacidad para interpretar el momento cultural que atraviesa México. Mientras muchas marcas buscan universalizar sus mensajes, Indio apuesta por la especificidad. En un entorno donde la identidad local se ha convertido en una fuente de diferenciación global, la campaña encuentra relevancia precisamente en aquello que la hace imposible de replicar en otro mercado.
Uva Uva (Puerto Rico)
Puerto Rico ha desarrollado una creatividad particularmente conectada con la conversación digital, y Uva Uva es una muestra de ello. La campaña se construye desde códigos nativos de internet, aprovechando dinámicas sociales, humor y formatos de contenido que nacen en las plataformas antes que en los medios tradicionales.
Más que una campaña convencional, funciona como un ejercicio de lectura cultural en tiempo real. Su principal fortaleza es entender que hoy la creatividad no siempre compite por atención publicitaria, sino por relevancia dentro de los mismos espacios donde las personas ya están interactuando. Esa capacidad de integrarse naturalmente a la conversación es precisamente lo que podría convertirla en una contendiente sólida en categorías digitales y sociales.
Reserve Resort (República Dominicana)
Entre todos los casos latinoamericanos de Ogilvy rumbo a Cannes, Reserve Resort probablemente sea uno de los más estratégicos. La iniciativa desarrollada junto a Fundemar y actores de la industria turística dominicana plantea una premisa poderosa: proteger los ecosistemas marinos no es solo una causa ambiental, sino también una inversión para el futuro económico del turismo.
La campaña transforma una problemática compleja —la conservación de arrecifes y recursos naturales— en una propuesta capaz de movilizar a múltiples sectores. Lo relevante aquí no es únicamente la comunicación, sino el sistema creado alrededor de la idea. Cannes ha premiado consistentemente trabajos que trascienden la publicidad para generar cambios estructurales, y Reserve Resort encaja perfectamente dentro de esa lógica.
