El pasado 25 de marzo un tribunal en Los Ángeles determinó que Meta Platforms (Instagram, Facebook) y Alphabet (Google, YouTube) crearon plataformas para generar adicción en los usuarios, lo hicieron de manera deliberada y no advirtieron sobre los posibles riesgos de su uso. La histórica decisión las obliga a pagar 6 millones de dólares a una joven que denunció ser adicta a estas redes sociales desde su infancia.
Quizás es un “secreto a voces”. Pero, por primera vez, se dice abiertamente: Meta y Google son responsables de dañar la salud mental de las personas, especialmente de los jóvenes, según lo determinó un jurado en el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles, California.
El hecho marca un punto de inflexión en la forma en que se perciben las redes sociales hoy en día. Principalmente porque, si bien ambas compañías habían sido señaladas al respecto, es la primera vez que una demanda de este tipo llega a juicio y logra este resultado.
El caso
Durante el juicio, que duró seis semanas, también fueron interrogados altos ejecutivos de Meta y Google y testigos expertos en redes sociales y adicción.
El fallo contempla que ambas empresas deben pagar un total de 6 millones de dólares. Según el jurado, Meta es responsable del 70% de los daños, mientras que YouTube (Google) tiene el 30% de la responsabilidad.
¿Qué dicen las grandes tecnológicas?
Ambas compañías apelarán la decisión y mantienen sus propios argumentos. Mientras Meta cree que una sola aplicación no puede ser la responsable afectar la salud mental de los adolescentes, Google no considera a YouTube como una red social.
Asimismo, la defensa de Meta y Google se centra en que, como editoras de contenido, no pueden ser consideradas responsables de lo que se publica en sus plataformas. Sin embargo, aunque este argumento ha tenido un gran peso en demandas pasadas e incluso los tribunales las han eximido de responsabilidad por el contenido de terceros, este caso es distinto. Esta vez, la demanda no se enfoca en lo que los usuarios ven en estas plataformas, sino en la forma en la que fueron diseñadas para que éstos no puedan dejar de hacer el llamado “scroll infinito”.
Si bien el caso KMG es una gran derrota para estas grandes compañías tecnológicas, puede que no sea la última. Demandas similares se han extendido en otros estados de EE.UU.
Para algunos, este fallo histórico puede ser el punto de partida para un próximo gran cambio en el ecosistema digital, en el que las redes sociales cambien de forma y dejen de funcionar tal como las conocemos hoy en día.
Incluso, algunos han comparado esta sentencia histórica con lo que ocurrió en su momento con las grandes empresas de tabaco, cuando fueron obligadas a hacer advertencias del impacto del cigarrillo en la salud, lo que abre nuevas interrogantes sobre el futuro de estas aplicaciones.
Pese a que no esta muy claro qué tan cerca podría estar este “fin de las redes sociales”, en el futuro tal vez lleve hasta la restricción de los espacios de publicidad y patrocinio en las pantallas. En este contexto, este veredicto es una razón más para que las marcas se mantengan siempre creativas, conectadas con la cultura y relevantes dentro de un ecosistema digital cada vez más saturado y fragmentado.
