Mientras el Mundial FIFA 2026 se convierte en el evento más conectado de la historia, Dove aprovecha la conversación global para reforzar una de sus causas más emblemáticas: la autoestima. Desde Casa Fresh, el hub creativo impulsado por Unilever, Roberto García, Brand Manager de Dove en México, explica cómo la marca busca visibilizar a las niñas dentro de un fenómeno cultural dominado por el fútbol y las plataformas digitales.
En una Copa Mundial donde la conversación se desarrolla tanto dentro como fuera de la cancha, las marcas enfrentan un desafío cada vez más complejo: encontrar relevancia cultural sin perder autenticidad. Para Dove, la respuesta pasa por reforzar una causa que ha acompañado a la marca durante más de dos décadas: la construcción de autoestima en niñas y adolescentes.
Desde Casa Fresh, el espacio creativo desarrollado por Unilever para acompañar la Copa Mundial FIFA 2026™, Roberto García, Brand Manager de Dove en México, explica cómo la marca decidió aprovechar uno de los mayores eventos culturales del planeta para amplificar una conversación que trasciende al deporte.

“Tenemos más de 20 años hablando de autoestima, hablándole a niñas y adolescentes”, señala García. Bajo esa premisa, Dove encontró en el fútbol una oportunidad para visibilizar una problemática que considera urgente. “Después de entender un insight tan poderoso como que una de cada dos niñas deja de hacer deporte a partir de los 14 años por vergüenza sobre su cuerpo, para nosotros era importantísimo sumarnos a esta conversación y llevar a las niñas al centro”.
La iniciativa cobra especial relevancia en un torneo protagonizado por selecciones masculinas. Sin embargo, para la marca, el alcance cultural del Mundial permite abrir espacios para otras conversaciones. “A pesar de ser un Mundial varonil, las niñas pertenecen al centro de la conversación”, afirma García.
La activación forma parte de Casa Fresh, una plataforma impulsada por Rexona, AXE y Dove, patrocinadores oficiales de la Copa Mundial FIFA 2026™, concebida para operar durante los 39 días de competencia como un centro de creación de contenido en tiempo real. El proyecto reúne a creadores de distintas nacionalidades, equipos creativos y especialistas en social listening con el objetivo de identificar tendencias, reacciones y momentos culturales para transformarlos rápidamente en contenido relevante.

En este contexto, Dove no sólo busca participar en la conversación digital, sino también convertirla en una herramienta para fortalecer su programa social. García explica que cada compra de la edición limitada de Dove destinada al Mundial contribuye a ampliar los recursos destinados al Proyecto Dove para la Autoestima, iniciativa con la que la marca busca seguir apoyando a niñas y adolescentes.
La apuesta se integra a una operación de contenido diseñada para responder a la velocidad de las plataformas digitales. Uno de los espacios clave es Locker Room, donde equipos creativos monitorean conversaciones, detectan oportunidades y producen contenido prácticamente en tiempo real. “Podemos detectar insights en tiempo real y en menos de media hora pasar de un insight a un contenido, publicarlo, amplificarlo y volverlo viral”, explica.
La velocidad responde a un cambio más profundo en la forma en que las audiencias viven el fútbol. Para Unilever, la experiencia mundialista ya no se limita a los partidos; hoy se construye también a través de creadores, comunidades digitales y conversaciones que evolucionan minuto a minuto. Por ello, Casa Fresh busca materializar en un espacio físico lo que sucede permanentemente en las plataformas.
“Sabemos que es el Mundial más grande de la historia y el más hiperconectado con inteligencia artificial”, sostiene García. En ese escenario, Dove apuesta por combinar propósito, cultura digital y relevancia contextual para demostrar que incluso en medio del espectáculo deportivo más importante del mundo, todavía hay espacio para impulsar conversaciones con impacto social.

