La actuación de Bad Bunny en el show del medio tiempo del Super Bowl no fue sólo un momento musical, sino una plataforma de marketing masiva que mostró cómo las marcas pueden integrarse en experiencias culturales para generar impacto real. Zara, Adidas y Duolingo fueron algunas de ellas.
Presentado por Apple, el espectáculo del medio tiempo del Super Bowl LX del domingo 8 de febrero en el Levi’s Stadium de Santa Clara será recordado no sólo por la participación de Bad Bunny como el primer artista latino en protagonizar el evento en solitario, sino también por convertirse en un hito cultural y una gran demostración de marketing global.
Partiendo de la música como el elemento clave, el show transmitió un mensaje de orgullo latino que se combinó con diversos símbolos culturales (desde la representación de escenas cotidianas puertorriqueñas hasta la lectura “The only thing more powerful than hate is love” proyectada al cierre) atrayendo la atención de millones de espectadores.
Gressia Arévalo cofundadora y directora de comunicación en Sociedad Plural, una consultora mexicana en comunicación estratégica y digital, asegura que, para Bad Bunny, el marketing no consiste en promover lanzamientos, sino en construir relatos. Es por eso que su album “Debí Tirar Más Fotos” no fue presentado como un álbum, sino como un universo narrativo.
Desde su punto de vista, eso demuestra por qué el artista se posiciona como un activo cultural atractivo para escenarios de alcance masivo como el Super Bowl. “No se trata únicamente de su capacidad de convocatoria, sino de su habilidad para representar una identidad clara en contextos globales sin diluirla: Bad Bunny está en el Super Bowl no solo porque vende boletos, sino porque construyó una narrativa cultural consistente. Hoy las grandes plataformas buscan marcas que representen algo, y Bad Bunny entiende cómo conectar con audiencias masivas sin perder autenticidad”, explica.
Este espectáculo dejó en claro dos cosas. Por un lado, que la cultura es un motor del engagement. Bad Bunny convirtió un espectáculo deportivo en una celebración cultural en términos de moda, música, lenguaje y simbolismo. Las marcas se integraron de forma orgánica y aparecieron como parte de un momento cultural histórico.
Y por el otro, que la narrativa está por encima de la publicidad explícita. La presencia de las marcas no estuvo en anuncios tradicionales, sino en integraciones dentro del propio show o en campañas relacionadas. Esto favorece sin duda las métricas de engagement orgánico sobre impresiones pagadas.
A continuación algunas de ellas:
Zara
Que Zara haya sido la responsable del outfit principal de Bad Bunny no es un gesto menor ni casual. Desde el punto de vista del marketing, la marca se asocia con el artista como un icono cultural global sin romper su posicionamiento. Con esta participación, Zara refuerza su rol como marca de fast fashion que viste momentos relevantes de la cultura contemporánea y reafirma su conexión con la cultura pop.
Adidas
Para esta ocasión, el artista usó las Bad Bunny x Adidas BadBo 1.0, una zapatilla exclusiva de su colaboración con la marca. La integración del calzado en el show funciona como un lanzamiento implícito frente a una audiencia global. A diferencia de un comercial tradicional, el producto aparece en contexto cultural real, reforzando autenticidad. Además, la marca ha establecido una relación continua con el artista desde 2021, capitalizando su influencia dentro y fuera de la música.
Audemars Piguet
El lujoso reloj de Audemars Piguet que usó Bad Bunny durante el show (valorado en 75.700 dólares) aportó un interés aspiracional. Aunque no fue promocionado como producto dentro del medio tiempo, su presencia eleva el valor percibido de la marca ante audiencias de alto poder adquisitivo y consumidores aspiracionales.
Duolingo
Antes del Super Bowl, Duolingo lanzó “Bad Bunny 101, una campaña educativa vinculada al artista que invitaba a los usuarios a aprender español usando su música. A diferencia de muchas activaciones ligadas al Super Bowl, Duolingo no se limitó a “subirse a la ola” del evento. En lugar de un spot o una mención, integró a Bad Bunny dentro de su producto, utilizando sus letras, expresiones y referencias culturales como material de aprendizaje. El resultado fue una experiencia útil para el consumidor, coherente con lo que Duolingo promete como marca.
