Ricardo Escamilla, cofundador y CEO de Mayúscula, comparte la visión de la agencia sobre la ejecución como el verdadero diferencial estratégico: un enfoque donde las decisiones invisibles, la claridad de objetivos y la coherencia desde la idea hasta la implementación definen el impacto real de las campañas.
En una industria tan competitiva como la publicitaria, las agencias están enfocadas en marcar una diferencia en su forma de pensar, ejecutar y conectar las ideas con resultados de negocio. Es el caso de Mayúscula, agencia mexicana que especializada en campañas integrales con una trayectoria de 19 años en la industria.
Su CEO y confundador, Ricardo Escamilla, expresa muy bien cuál es el sello que los caracteriza: “En Mayúscula creemos que la ejecución no cierra una campaña: la define”.
Para Mayúscula la ejecución no es una etapa final, sino el núcleo estratégico que define el valor de una campaña. Escamilla plantea que una idea solo se vuelve efectiva cuando se traduce en decisiones claras, coherentes y precisas que alinean creatividad, experiencia y negocio desde el inicio hasta la implementación final.
“Desde mi rol, me toca asegurar que esa visión aterrice en negocio: que lo que imaginamos se convierta en algo consistente, escalable y medible. Mi trabajo es mantener alineados a los equipos de marca y garantizar que cada decisión sume al resultado final”, explica.
Según el CEO, ese “sello Mayúscula” implica claridad de propósito, filtros estratégicos y cero ruido innecesario. Algunos ejemplos están en experiencias como “Doritos Coordenada” y “Live Out o AriZona Sk8Day” en las que se tomaron decisiones que marcaron la diferencia entre una activación correcta y una experiencia realmente memorable para la gente.
“La diferencia estuvo en esas decisiones que nadie ve, pero que sostienen todo. Antes de pensar en “cómo se ve”, definimos ‘qué debe lograr’. Y desde ahí ordenamos prioridades, flujos y límites. El equipo se encargó de ejecutar ese rumbo con precisión. Lo inolvidable no es lo que se ve en la foto. Es lo que se pensó antes de llegar ahí”, agrega.
Coherencia, claridad de objetivo y timing
Otro de los aspectos clave que destaca Escamilla es la importancia de que el público se conecte con las experiencias que diseñan y ejecutan, sin percibir el trabajo que hay detrás. Para lograrlo, en el día a día se enfocan en tres ejes clave: coherencia, claridad de objetivos y timing.
“Si algo no habla el mismo idioma, lo ajustamos. Si no responde a un objetivo real, se elimina. Si no llega cuando debe, deja de servir, cuando esos tres puntos están alineados, la ejecución simplemente funciona”, dice destacando que cuando estos factores se articulan de manera precisa, la ejecución sucede de forma natural y efectiva.
IA como acelerador, el oficio humano como esencia
Aunque la era de la IA llegó para quedarse, el CEO resalta la importancia del factor humano. “La IA amplifica al equipo, no lo reemplaza. Nos da más rutas, pero la decisión final siempre viene del criterio, la experiencia y el entendimiento cultural de las personas detrás. Para nosotros es simple: la IA ayuda; la esencia la define el oficio”.
Asimismo, comparte cuáles son los proyectos que más le entusiasman a futuro. Desde su punto de vista, se trata de aquellos que les permiten entrar desde el inicio y demostrar que la ejecución es una ventaja estratégica, no un paso operativo. “Proyectos donde podemos construir un ecosistema completo: idea, craft, data, experiencia y negocio trabajando como un solo proceso. En pocas palabras, me entusiasman los proyectos donde la ejecución no es el final… es el verdadero diferenciador”.
