En este artículo, Chris Hogg, Chief Revenue Officer en Lotame, analiza por qué la Copa del Mundo 2026 será una oportunidad única para el marketing global; caracterizada por audiencias más diversas, múltiples puntos de contacto y la necesidad de estrategias basadas en datos y activaciones omnicanal.
En marketing usamos seguido la palabra “sin precedentes”, pero pocas veces aplica con tanta exactitud como en la Copa del Mundo 2026. Nunca hemos tenido un torneo de este tamaño: 48 selecciones, 104 partidos y un evento que se desplegará simultáneamente en México, Estados Unidos y Canadá. En términos de atención, será como si Latinoamérica experimentara el equivalente a 104 finales de Copa Libertadores concentradas en apenas cuatro semanas.
Para dimensionarlo, pensemos en el Mundial anterior: 32 equipos, 64 partidos y una final seguida por 1,42 mil millones de personas. El salto de escala no solo es numérico, sino cultural. Este será el evento deportivo y mediático más grande de la historia y cualquier marca que quiera relevancia debería entender qué significa eso para sus audiencias.
Un Mundial que diversifica audiencias y multiplica puntos de contacto
La ampliación del formato trae una consecuencia natural: audiencias más diversas, más comprometidas y más activas. Ya no hablamos solo del fanático tradicional; hablamos del consumidor que se deja llevar por la conversación social, del que quiere vivir el ambiente, del que sigue a su selección por orgullo, del que se informa por podcasts o del que solo busca no quedarse fuera del momento cultural.
Para las marcas, esto es una mina de oro… si saben leerla.
Segmentar ya no basta. Hay que entender comportamientos:
• Quién vive el torneo principalmente desde el móvil y quién lo hace desde televisión o desktop.
• Quién busca contenido tanto en español como en inglés,
• Qué rol juegan las redes sociales como eje de conversación durante el torneo,
• Quién viaja para ver partidos,
Desde TikTok Live y Twitch hasta las watch parties digitales, los nuevos formatos de streaming están redefiniendo cómo se vive cada partido y eso cambia dónde y cómo deben activarse las marcas.
Tres países, tres culturas… y una sola narrativa global
Un Mundial trinacional abre posibilidades enormes, pero también exige precisión quirúrgica. Las diferencias culturales entre México, Estados Unidos y Canadá son profundas, así como sus ecosistemas mediáticos.
Para marcas con presencia global, combinar mobile, social, CTV y DOOH permitirá activaciones hiperlocales que hablen en el tono correcto y al público adecuado, según la ciudad y el momento. Para quienes no abarcan toda la región, la secuencia emocional del torneo, del hype inicial al engagement post-final, ofrece una excelente estructura para campañas por fases.
DOOH, pantallas y datos: así se vive un Mundial verdaderamente omnicanal
La próxima Copa del Mundo se consumirá en múltiples pantallas. Los fans no solo verán los partidos: los compartirán, comentarán y saltarán entre dispositivos. En este contexto, el DOOH se vuelve protagonista, especialmente en ciudades sede donde aeropuertos, metros, fan zones y espacios urbanos se convierten en extensiones naturales del torneo. Incluso fuera de estas ciudades, la inteligencia de movimiento permite activar campañas altamente relevantes.
- Aunque todo gira en torno a datos, los canales tradicionales siguen vivos:
- la radio seguirá siendo clave para actualizaciones inmediatas,
- La movilidad urbana, incluyendo transporte público y servicios de ride-hailing (Uber, Didi, Cabify, etc.), será un punto estratégico para capturar audiencias deportivas.
Creatividad contextual y datos con propósito
El Mundial es una oportunidad única para que las marcas activen y capturen datos de manera natural en cada punto de contacto: desde QR en dinámicas en vivo hasta trivias, beneficios exclusivos o interacciones rápidas dentro de apps. Pero el verdadero reto no está en recolectarlos, sino en transformarlos en relaciones reales y duraderas. Para lograrlo, las marcas necesitan bases sólidas de identidad que integren señales, comportamientos y perfiles en un solo ecosistema.
En lo creativo, la autenticidad mandará. Acciones locales, colaboraciones con creadores, activaciones basadas en momentos y hasta ambush marketing bien ejecutado pueden generar más impacto que una presencia oficial.
El geo-targeting amplifica cada punto de contacto:
• Campañas por horario de partido,
• Landing pages por selección,
• Contenido ajustado por zona postal,
• DOOH que cambia por hora o resultado.
La oportunidad está en leer el pulso cultural en tiempo real.
La Copa del Mundo 2026 no será un simple torneo: será el mayor evento cultural de nuestra generación. Para el marketing, es el escenario perfecto para demostrar qué puede lograrse cuando la inteligencia de audiencias, la creatividad contextual y la sensibilidad cultural trabajan alineadas.
Las marcas que entiendan esto no solo destacarán durante el torneo, construirán valor duradero mucho después del último silbatazo.
