Human Connections Media identifica tres perfiles de consumidor que hoy conviven en México: el defensivo, el optimizador y el híbrido aspiracional. De acuerdo con el análisis, el marketing en México dejó de competir por persuasión y ahora compite por credibilidad, mientras el 57% de los consumidores migra hacia marcas más económicas.
La preocupación por el costo de vida ya no es un dato aislado, sino una constante que atraviesa prácticamente cualquier decisión de compra. Aproximadamente 7 de cada 10 consumidores en el mundo aseguran que el aumento de precios condiciona lo que compran y cómo lo compran. En México, ese malestar se traduce en un movimiento concreto: más de la mitad de los consumidores ya cambió de marca en busca de opciones más económicas o convenientes, dejando atrás la lealtad que antes parecía incuestionable.
El análisis identifica tres perfiles que conviven en el mercado mexicano actual: el consumidor defensivo, que prioriza promociones y control financiero ante la incertidumbre económica; el optimizador, que investiga en TikTok, YouTube y reseñas antes de comprar y busca minimizar errores más que ahorrar; y el híbrido aspiracional, especialmente fuerte en la Gen Z, que recorta gastos funcionales pero mantiene lujos emocionales como café premium, conciertos o sneakers, una versión mexicana del “lipstick effect” global.El informe también documenta el deterioro de la confianza en la publicidad tradicional: las recomendaciones personales y las reseñas de otros usuarios siguen siendo mucho más confiables para los consumidores que la publicidad convencional. Actualmente el país cuenta con más de 93 millones de usuarios activos en redes sociales, equivalentes a más del 70% de la población conectada, lo que significa que cualquier experiencia de compra puede ser recomendada, amplificada o cuestionada públicamente. Plataformas como WhatsApp y Tiktok están jugando un papel fundamental en la decisión de compra y conversión, debido a la facilidad de acceder a reseñas, opiniones y sobre todo, la oportunidad de realizar la compra sin salir de ellas.
“La diferencia entre las marcas que van a ganar y las que van a perder ya no está en gritar más fuerte o vender más barato, sino en generar confianza y quitarle fricción a la decisión de compra”, agrega Gómez Oliver.
