La demanda de juguetes en Día de Reyes es especialmente sensible: los minoristas no pueden permitirse quiebres de stock que rompan la ilusión de los niños y generen pérdidas en una de las fechas comerciales más relevantes del inicio del año.
Con el cierre de las fiestas decembrinas, el Día de Reyes se consolida como uno de los momentos más relevantes no solo en el calendario cultural de México, sino también en la agenda del retail. Cada 6 de enero, la tradición de Melchor, Gaspar y Baltazar moviliza a millones de familias y detona uno de los picos de consumo más importantes del inicio del año para la industria del juguete.
Sin embargo, en 2026 este impulso llega acompañado de un entorno más desafiante. De acuerdo con el paquete económico, los aranceles aplicables a la industria del juguete podrían alcanzar hasta 35%, lo que anticipa un incremento relevante en los precios de consolas para videojuegos, hoy entre los artículos más demandados durante el Día de Reyes, así como en otros productos tradicionales como figuras de acción y superhéroes, muñecas y sets de accesorios, juegos de construcción. Para los consumidores, este escenario representa una mayor presión al presupuesto; para los retailers, la necesidad de afinar su estrategia operativa frente a una demanda elevada en un contexto de costos crecientes.
Las cifras reflejan esta tensión. Se estima que el gasto promedio por niño durante el Día de Reyes será de 2,046 pesos, con rangos que van de 500 a más de 5,000 pesos. En este contexto, la disponibilidad de consolas y videojuegos se vuelve crítica, ya que suelen agotarse con rapidez. A ello se suma la alta rotación de otros juguetes de temporada, donde no encontrar el regalo esperado impacta directamente en la experiencia de compra, la percepción de marca y los resultados financieros de las tiendas.
A este escenario se suma el papel cada vez más relevante de los supermercados con secciones de juguetería, que en los últimos años se han consolidado como un canal clave durante el Día de Reyes. Para muchos consumidores, estos puntos de venta representan conveniencia, precios competitivos y disponibilidad inmediata, lo que impulsa un crecimiento significativo en la compra de juguetes dentro de la tienda. Esta tendencia incrementa la presión operativa para los supermercados, que deben garantizar el surtido tanto en categorías tradicionales de consumo como en juguetes.
Entonces, la gestión de inventarios deja de ser una función operativa para convertirse en un factor estratégico. La visibilidad en anaquel, la precisión entre inventario teórico y stock real, y la capacidad de anticiparse a quiebres se vuelven determinantes para capturar la demanda sin generar fricciones. El uso de tecnologías basadas en inteligencia artificial permite a los retailers identificar puntos de venta perdida, priorizar la reposición y reaccionar con mayor velocidad en momentos de alta rotación.
Bajo esta lógica, soluciones como las que impulsa Teamcore permiten a las tiendas operar con mayor previsión, al detectar inconsistencias en inventario, emitir alertas tempranas y apoyar la toma de decisiones en piso de venta. La automatización de tareas relacionadas con ventas y rotación también libera a los equipos operativos para concentrarse en asegurar la continuidad del surtido en los momentos clave.
Además, la capacidad de anticipar productos próximos a agotarse y de analizar el comportamiento competitivo abre oportunidades para optimizar la distribución, diferenciar la oferta y generar mayor valor para el consumidor final, incluso en entornos de presión inflacionaria.
Para Leslie Barros, directora de producto en México, “en una temporada en la que los precios suben, la demanda es inelástica y la experiencia de compra es clave, contar con herramientas que ayuden a garantizar disponibilidad y eficiencia operativa es fundamental para fortalecer la confianza del consumidor”. En fechas como el Día de Reyes, esa confianza no solo sostiene la tradición, sino que define la capacidad del retail para crecer sin sacrificar rentabilidad.
