NINCH®, HypeAuditor y Hubspot presentan un informe conjunto que analiza las principales tendencias que marcarán el influencer marketing en 2026, en un contexto en el que la confianza, la performance y la integración con el negocio redefinen el rol de los creadores y las marcas.
El influencer marketing atraviesa un punto de inflexión. Deja de ser una herramienta centrada en alcance y visibilidad para consolidarse, de cara a 2026, como una disciplina estratégica atravesada por la confianza, la performance y la conversación cultural. Así lo revela el nuevo informe realizado por HypeAuditor en conjunto con NINCH® Creative Communication Company y Hubspot, que analiza los principales cambios que están redefiniendo el vínculo entre marcas, creadores y audiencias.
En un ecosistema saturado de contenido, marcado por algoritmos cada vez más personalizados y audiencias más exigentes, la influencia evoluciona hacia modelos más genuinos, medibles y alineados al negocio. El informe identifica diez tendencias clave que explican esta transformación:
- Del reach a la trustfluence. La confianza se convierte en la nueva moneda de la influencia. Las marcas priorizan señales de credibilidad real (engagement auténtico, calidad de la conversación y sentimiento positivo) por sobre el tamaño de la audiencia.
- Performance creators y foco en conversión. Emergen creadores especializados en contenidos orientados a resultados, como reviews, tutoriales y comparativas, que combinan storytelling con impacto medible.
- UGCs como motor de performance. Micro y nano creadores con comunidades más pequeñas, pero altamente comprometidas, con mejores tasas de engagement y menor costo de adquisición, se consolidan como el tier más efectivo.
- Alineación entre marketing y ventas. El influencer marketing deja de operar solo en awareness y se integra al funnel completo, con impacto directo en performance y resultados.
- Social commerce 2.0 y live shopping. Los formatos en vivo evolucionan hacia propuestas más profesionales, breves y efectivas, con creadores especialistas que muchas veces superan a las grandes celebridades.
- IA + creatividad humana. La inteligencia artificial se incorpora como capa estructural para análisis y optimización, mientras la autenticidad, la empatía y el storytelling siguen siendo diferenciales humanos.
- Dominio del short-form video. Los formatos breves continúan liderando la atención y la conversión en plataformas como TikTok, Instagram y YouTube Shorts.
- El regreso del contenido evergreen. Blogs, newsletters y formatos de largo plazo vuelven a ganar valor, impulsados por la evolución de la búsqueda con IA y la necesidad de profundidad y contexto.
- Los datos reales de audiencia como activo estratégico. Frente a la desaparición de cookies y mayor regulación, las marcas demandan información confiable y first-party data de los creadores.
- Ética, transparencia y regulación. La claridad en la comunicación y la correcta identificación de contenidos pagos se vuelven estándares ineludibles para marcas y creadores.
Al respecto, Sabrina Cordes, Managing Director de NINCH ConoSur dijo: “Hoy el influencer marketing no se trata de amplificar mensajes, sino de activar conversaciones. Cuando las personas se apropian del contenido, las marcas se adueñan de la conversación. Pasamos de la difusión a la influencia, del storytelling al storysharing: el éxito ya no se mide solo en awareness, sino en cuánto logra una marca entrar —y quedarse— en la cultura”.
Por su parte, Maria Marques, Gerente de Marketing Latam de HypeAuditor, agregó: “En 2026 la influencia se construye desde la conexión. Los creadores que tienen éxito son quienes generan confianza, entienden el pulso cultural y acompañan a las personas a lo largo de su proceso de decisión. Para las marcas, el reto ya no es solo estar presentes, sino ser relevantes, auténticas y coherentes en cada punto de contacto. Ese es el verdadero valor de la influencia que está por venir.”
De cara a 2026, el informe deja en claro que el influencer marketing entra en una etapa de mayor madurez. La influencia ya no se define solo por visibilidad, sino por su capacidad de construir vínculos reales, generar impacto medible y aportar valor sostenido a las marcas en un entorno cada vez más regulado y competitivo. En este nuevo escenario, entender la cultura, leer los datos con criterio y trabajar con creadores desde la confianza se vuelve clave para diseñar estrategias relevantes y efectivas a largo plazo. El informe se puede descargar completo de este link.
