Heineken enfrenta un desafío crucial tras la renuncia de su CEO Dolf van den Brink, en un contexto de caída en ventas y un mercado complejo marcado por cambios en las preferencias del consumidor. El mercado mexicano es hoy la mayor operación de la compañía a nivel global.
Dolf van den Brink, CEO y presidente del consejo de Heineken, anunció que dejará su cargo el 31 de mayo de 2026. La decisión fue tomada en consenso con el consejo de supervisión y forma parte de un proceso de transición mientras la empresa entra en una nueva fase estratégica.
Dolf van den Brink se unió a Heineken en 1998 como parte del equipo de gestión comercial y en 2020 fue nombrado CEO y presidente del consejo. El día del anuncio de su renuncia el mercado financiero reaccionó con cierta volatilidad. Las acciones cayeron 4%, reflejando incertidumbre sobre el futuro de la compañía.
Aunque permanecerá como asesor durante ocho meses para facilitar una transición ordenada y apoyar al sucesor, la renuncia de van den Brinkse se produce en un momento desafiante para Heineken y el sector cervecero global.
Un mercado complejo
El desempeño operativo del sector es complejo. Las ventas de cerveza han caído, especialmente en mercados clave como Europa y América, lo que se ha traducido en reducción de ingresos y presiones sobre las previsiones de beneficios.
El consumo tradicional de cerveza ha disminuido considerablemente y los consumidores han cambiado sus preferencias hacia opciones más ligeras o directamente sin alcohol. A esto se suman los altos costos de los insumos y condiciones económicas complejas que han afectado la rentabilidad.
Además, Heineken ha reportado rendimientos inferiores a competidores como AB InBev (Corona, Budweiser, Stella Artois) y la cervecera danesa Carlsberg, generando insatisfacción entre los accionistas.
La renuncia del CEO se produce justo después de que la compañía anunciara recientemente una ambiciosa estrategia de crecimiento para la próxima década, por lo que algunos analistas estiman que el cambio de liderazgo podría influir en su implementación.
Los retos del nuevo líder
Por ahora, Heineken ya está en la búsqueda del sucesor de van den Brink, quien tendrá un rol clave en ajustar inversiones por mercado, mejorar los resultados financieros y revitalizar marcas principales.
Sin embargo, algunos analistas advierten que el vacío de liderazgo podría enlentecer decisiones críticas, por lo que recomiendan enfocarse en la implementación estratégica para no perder impulso frente a los competidores.
Si bien no creen que la salida del CEO represente una crisis para Heineken, consideran que es una etapa clave de transición, con un impacto financiero y especialmente cómo está siendo percibida la marca en el mercado.
Asimismo, una nueva dirección para Heineken podría aportar nuevas ideas para enfrentar el estancamiento en las ventas y adaptar las demandas actuales de la marca a las tendencias de consumo; como por ejemplo, bebidas alternativas o premium.
Sin duda, la transición de liderazgo puede beneficiar a la marca si se nombra un CEO con visión renovada y se ajusta eficazmente la estrategia frente a los retos del mercado.
En 2025, Heineken México celebró 135 años de presencia en el país. Actualmente, la compañía cuenta con siete plantas cerveceras, una maltera y más de 170 centros de distribución. México es hoy la operación más grande de Heineken a nivel mundial.
