En el marco del lanzamiento de Starbucks México: Café de Origen Único, Diego Recalde, director de marketing de Alsea Starbucks, y Francisco Tosso, director general de la compañía, comparten cómo esta iniciativa trasciende el producto para convertirse en una estrategia de marca que articula origen, sustentabilidad e innovación, y que posiciona al café mexicano como un activo cultural y reputacional con proyección global.
El lanzamiento de Starbucks México: Café de Origen Único no es solo la llegada de un nuevo producto a las tiendas. Es, ante todo, una declaración estratégica. Una que conecta marketing, reputación, propósito y negocio en un mismo gesto: transformar el origen del café mexicano en un activo de marca con alcance global. Detrás de esta iniciativa —disponible desde enero de 2026 en 22 mercados internacionales— hay una narrativa cuidadosamente construida por Alsea Starbucks, que busca llegar a nuevas generaciones sin perder la coherencia histórica de la marca.
Para Diego Recalde, director de marketing de Alsea Starbucks, el valor del lanzamiento reside en algo que va más allá del producto: la comunidad. “Este lanzamiento es muy importante para nosotros porque representa la conexión con la comunidad”, afirma. El café —cultivado en Veracruz, Chiapas, Oaxaca y Puebla— condensa décadas de conocimiento heredado por generaciones de caficultores, combinado con la asesoría técnica del Farmer Support Center. “Es poner en una bolsita todo ese conocimiento que existe y poder lanzar un café de origen mexicano que habla del potencial que tiene México en términos de café, servirlo en nuestras tiendas y adicionalmente exportarlo a más de 20 países”, explica.
Desde la óptica del marketing, este café representa también una respuesta directa a la evolución del consumidor. Recalde lo dice con claridad: hoy no existe un solo gusto ni una sola expectativa. “Hemos entendido que existen distintos gustos y preferencias. Los consumidores más jóvenes quieren un café más ligero, quieren cafés fríos, y este café es una de las primeras opciones que tenemos de origen mexicano de tueste ligero”. La decisión no es menor: se trata de adaptar el portafolio a nuevas ocasiones de consumo sin diluir el ADN de la marca. “El gran reto es ir de la mano de los cambios y preferencias del consumidor, de tal manera que lo que saquemos cumpla sus expectativas y satisfaga las necesidades que ellos tienen”.
En esa ecuación, el origen se convierte en pilar reputacional. “El primer factor es el orgullo”, subraya Recalde. “Como mexicanos, saber que el 98% del café que se sirve en Starbucks en México es de México”. Ese orgullo se amplifica cuando la marca logra proyectarlo fuera del país. “No solamente en nuestras tiendas, sino ser capaces de mostrar el potencial hacia afuera, en este caso exportando para 22 países de América Latina”. De esta forma, el origen deja de ser un dato técnico para convertirse en narrativa de valor: un símbolo de capacidad productiva, identidad y consistencia.

La sustentabilidad aparece como el eje que articula ese relato ante un consumidor cada vez más exigente. “Nosotros generamos conexiones humanas alrededor de una taza de café, pero esas conexiones empiezan con la comunidad”, señala Recalde. El sello de prácticas sustentables no es un recurso cosmético: “Cuando ponemos un sello en el café hay un compromiso detrás, el compromiso de que el 100% de nuestro café cumpla con esas prácticas”. La estrategia es clara: conectar con generaciones jóvenes que buscan marcas con propósito real, no discursos vacíos.
La comunicación del lanzamiento sigue esa misma lógica de cercanía. La campaña vive en tienda, en redes sociales y en la experiencia directa del consumidor. El café estará disponible durante el primer semestre de 2026, determinado por el ciclo natural de la cosecha. “La razón es justamente esa: la cosecha se termina durante el primer semestre y luego continuamos con la siguiente”, explica Recalde, reforzando la idea de temporalidad como valor, no como limitante. A esto se suma una estrategia constante de innovación. “Cada dos meses buscamos generar sorpresas en bebidas y alimentos para realmente sorprender a nuestros consumidores y mantenernos alineados con sus expectativas”.
Desde una mirada más amplia, Francisco Tosso, director general de Alsea Starbucks, enmarca el lanzamiento en una lógica de responsabilidad social y cultural. “Es importante ser relevante en los mercados donde estamos”, afirma. Para él, el potencial del café mexicano sigue subestimado incluso dentro del país. “Sentimos que le estamos dando un regalo a los mexicanos que nos prefieren, que vienen muchas veces a la semana. Es decirles gracias, y devolvérselos en forma de este café”.
Esa responsabilidad se extiende al trabajo con los caficultores. Tosso enfatiza que el modelo no se basa en la imposición, sino en el convencimiento. “Nosotros no imponemos nada. Mostramos lo que hacemos y entusiasmamos”. Hoy, más de 25 mil caficultores están vinculados con Starbucks, y el impacto va más allá del rendimiento agrícola. “Cuando alguien entra al programa y mejora, le cambia la vida a su familia: acceso a alimento, educación, salud”.
Para Tosso, la coherencia de Starbucks no es una moda reciente. “No nace hoy, nace con el fundador, con el concepto”. Esa autenticidad conecta de manera natural con la Generación Z. “Ellos no trabajan por plata, trabajan por sentido, por valores, por ética”. En ese cruce entre propósito genuino y nuevas expectativas culturales, la marca encuentra su vigencia futura. “Las empresas que no entiendan que hoy la decisión pasa por el sentido de las cosas no sé si les va a ir bien en el largo plazo”.

