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Sebastián Valdivia de TRImarchi: “la comunidad está avanzando hacia trabajos colectivos”

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TRImarchi cumple 18 años. Insider Latam conversó con su cofundador, Sebastián Valdivia, sobre el pasado, presente y futuro de lo que se ha convertido en el mayor evento de diseño de Latinoamérica.

En estas casi dos décadas es mucho lo que se ha transformado TRImarchi, y son muchas también las transformaciones que el evento y sus derivaciones han generado. “TRImarchi me dio un pensamiento colectivo. Me ha llevado a tener una mayor responsabilidad a la hora de decidir y proyectar mis propias acciones, porque ahora sé que tienen una repercusión más colectiva. Comencé a ser consecuente con esa apertura y uno de los cambios que el evento generó en mí es la predisposición a generar vínculos y hacerme cargo de los engranes, a que todo camine en simultáneo. Ahora entiendo que hay un propósito ahí”, dice Sebastián Valdivia.

Pensado inicialmente como un congreso anual de Diseño, fue creciendo e incorporando disciplinas, espacios y situaciones hasta convertirse en un fenómeno cultural multidisciplinario con vida propia. “El cambio más grande vino cuando abrimos un club de ocio para darle continuidad al evento durante el año y permitir una aproximación a quienes no podían asistir al congreso. Al estar cerca de la Universidad de Arquitectura, Diseño Industrial, Diseño Gráfico, y tener prestaciones de ocio y estudio como mesas cómodas, bien iluminadas, materiales de trabajo, papel, biblioteca de diseño, ping-pong, bar, etcétera, se hacía un lugar muy propicio para el hacer, para venir a desarrollar proyectos. Estuvo muy bien todo lo que empezó a surgir y dimos con una escena interdisciplinaria muy grande, muy cruzada”, afirma.

Ese club abierto y de entrada gratuita fue la inspiración para el segundo gran cambio que experimentó TRImarchi, que sobrevino el año pasado: una apertura a la comunidad en los espacios de la rambla, que diversificó el público y la oferta. El cofundador lo relata así: “imaginarnos cómo sería el primer TRImarchi tras el club, nos produjo una crisis. El congreso es un evento cerrado, un claustro de acceso restringido, hermético, amurallado; así que decidimos traer TRImarchi al corazón de la ciudad y generar otras situaciones”. En la inauguración tocó Babasónicos. “El público era muy diverso y muchos de los asistentes que conectaron quedaron como habitués del club, lo que lo hizo muy permeable y nos presentó muchísima gente para generar cosas en simultáneo”. En efecto, mientras conversábamos, podía accederse gratuitamente a una conferencia de enología, una de blockchain, otra de Diseño textil y una más, de Diseño gráfico. “Ese es como el gran cambio más reciente: forzar un poco ese cruce”.

Asegura que TRImarchi no ha tomado forma de premio o concurso porque los títulos les parecen obsoletos. “Son herramientas que responden a un pensamiento jerárquico, piramidal, que poco tiene que ver con nuestra cultura horizontal, comunitaria, colectiva (por hippy que suene). Creo que la comunidad está avanzando hacia trabajos colectivos, grupales, sin jerarquías, con definición autónoma de las acciones”.

Lo dice muy consciente de lo importantes que han sido los reconocimientos para ellos. En 2016, en el marco del Design Connection, fueron invitados como embajadores argentinos al Somerset House de Londres, donde su charla sobre el Diseño argentino y una respuesta en la que mencionaron al hornero -un pájaro de nido aerodinámico y resistente al clima- como el más influyente de los diseñadores argentinos, impactaron al curador de la Bienal de Diseño de Londres, quien los invitó a representar a Argentina para hacer debutar al país en el evento. El envío argentino consistió en una instalación textil inmersiva de 30 metros cuadrados, que se llevó adelante con un grupo interdisciplinario, representativo de todos los espacios de TRImarchi, e incluyó artesanos de la comunidad Wichí, de la Selva Impenetrable. La experiencia trascendió al punto que están siendo convocados desde ámbitos como la Tate y la Bauhaus.

¿TRImarchi también funciona como agencia de publicidad?

Estas interacciones que “generan respuestas interdisciplinarias, integrales y holísticas”, en palabras de Sebastián Valdivia, derivaron también en el Colectivo TRImarchi, una suerte de agencia que representa diferentes artistas y arma equipos de trabajo para proyectos muy diversos. “Llegó un momento en que tuvimos que expandir, así que pensamos un modelo en el que los asistentes se convierten en potenciales socios en equipos puntuales de trabajo. Cada proyecto nos permite ser un poquito más ambiciosos, porque la cantidad de disciplinas que participan del congreso es muy amplia y nos permite ir más allá de lo gráfico o de las respuestas que solíamos dar como estudio. A veces colaboramos curando la parte artística, armando una selección de artistas visuales para diferentes marcas, para diferentes fines, en diferentes países”.

Al preguntarle sobre el futuro, dice: “hay muchos planes, pero Pablo (González) y yo preferimos leer, interpretar este gato gordo en el que estamos sentados, que tiene su autonomía y nos lleva por donde quiere; si quiere frenar a comer, lo esperamos. TRImarchi ganó una dimensión y un volumen que es muy difícil de manejar con el equipo. Hay muchas cosas interesantes y queremos darle espacios de promoción y de trascendencia, asentar esta huella de lo que está pasando”.

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