Diversidad, belleza, relaciones modernas y activismos del siglo XXI en Natura Diálogos

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En el marco del festival.más, se presentó Natura Diálogos, un espacio de discusión y reflexión en el que referentes de la cultura, el deporte, la educación, los medios e influencers digitales debatieron en tres paneles que atrajeron gran cantidad de público de todas las edades.

Una de las actividades más atractivas del festival.más fue Natura Diálogos, una propuesta impulsada para provocar conversaciones sobre temas que movilizan a tod@s, en donde diversos referentes de la cultura, la educación, el deporte, los medios, el arte e influencers digitales debatieron sobre pluralidad de voces, belleza, diversidad, vínculos modernos y nuevos activismos en el siglo XXI. Estos espacios de diálogo no sólo suceden en Buenos Aires sino que también en Chile, Brasil, Perú, Colombia y México.

Toda belleza puede ser

La pregunta inicial, propuesta por la moderadora Carola Birgin, fue la siguiente: ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar que toda belleza puede ser? En este primer panel, la fotógrafa Gaby Herbstein, activista de la imagen; Lala Pasquinelli, fundadora de Mujeres que No Fueron Tapa; Sharon Haywood, directora de la ONG AnyBody Argentina y Humphrey Inzillo, editor de la revista Brando, discutieron acerca de los nuevos cánones de belleza del siglo XXI.

“Para mí es importante hablar del tema porque vivimos en una cultura en la que la belleza representa un ideal de personas blancas, delgadas y jóvenes, un modelo que genera opresión, que siembra la vergüenza y provoca dolor. Además, despolitiza, porque desde la vergüenza no podemos encontrarnos con otros”, señaló Pasquinelli. La activista señaló que el canon de belleza que impera en Argentina es excesivamente blanco, cuando la mayoría de los habitantes del país presenta componentes étnicos más variados. “Los cuerpos están blanqueados, se muestra una delgadez extrema, la juventud extrema… el color de piel no se puede cambiar, la edad no se puede cambiar. Todo eso colabora en sembrar la vergüenza de querer y no poder encajar en ese modelo”. 

Por su parte, Haywood destacó el lugar que tiene la imagen corporal en la discusión sobre la belleza. “La vergüenza tiene mucho que ver con la autoestima. Eso nos lleva a la imagen corporal. La exposición continua a ese modelo opresivo, que representa solo al 5% de las mujeres (de una una mujer joven, blanca y flaca) tiene un impacto negativo, porque estamos cargando mandatos que no podemos alcanzar”, dijo. “Dentro del sistema es importante que señalemos a las marcas que están presentando estas imágenes. Mediante lazos activistas, tenemos que explicar lo que necesitamos. Es importante vernos representadas porque tiene un impacto real sobre cómo nos sentimos en el mundo”, concluyó. 

Desde su mirada de fotógrafa, Herbstein destacó la poca felicidad que suelen transmitir las imágenes de moda y belleza que se muestran en medios y en las publicidades, y abogó por una mayor representación de otras aristas, como la felicidad de estar bien con uno y la belleza que se transmite desde el interior hacia el exterior. “Quién dice qué es flaco, qué es gordo. Es una discusión circular. La belleza está en los ojos de quien la mire”, destacó.

Para pensar el rol que tiene esta problemática en los medios de comunicación, Inzillo señaló: “Es más interesante pensar en las bellezas: no hay un solo parámetro, no hay un único canon. El mundo se transformó y los medios también. Ahora importan la experiencia, lo que una persona hace, lo que tiene para decir, el impacto que tiene en nosotros”. 

La performer Tálata Rodríguez estuvo a cargo del cierre artístico con una declamación poética de los mensajes sobre la belleza que los participantes del auditorio fueron enviando mientras escuchaban el debate.

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