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    Solo el 20% de las empresas argentinas invierte en tecnologías digitales

    Según un estudio de Accenture, los desarrollos tecnológicos emergentes tendrán gran impacto en las corporaciones en el corto plazo.

    La mayoría de las empresas adopta la digitalización sólo para ciertas unidades de negocios, pero no para la totalidad de la compañía; generando una brecha que impide su evolución. La adaptación de los negocios al nuevo entorno digital, requerirá que las empresas dejen que las nuevas tecnologías disponibles impacten en la totalidad de la estructura, promoviendo la cultura digital alcance a cada proceso y persona que la conforma.

    “Argentina no está exenta de esta tendencia global. Los líderes con más visión de futuro comprenden que hoy la digitalización afecta todos los sectores de la economía, y que la transformación de sus empresas no es un desafío que se solucione solo con tecnología. Hoy se trata de dar el poder a las personas”, expresó Matías Arturo, director ejecutivo de Accenture Digital para Hispanoamérica.

    Según Accenture Technology Vision 2017, el desafío radica en empoderar a las personas con una tecnología más humanizada; impulsando el concepto de “las personas primero” que centraliza el foco del negocio en las culturas y emociones. De esta manera, la tecnología permite que todos se unan en un ecosistema conectado. En este estudio, del que participaron 122 directivos de negocio y TI de Argentina entre noviembre de 2016 y enero de 2017; se enfocó en 5 grandes temáticas: inteligencia artificial, ecosistemas, talentos, diseño y lo desconocido.

    Inteligencia artificial: el nuevo interlocutor. En Argentina, la IA se encuentra todavía en etapa embrionaria, mostrando grandes avances en la agricultura de precisión; donde, por ejemplo, la tecnología está logrando determinar la cantidad de agua o semillas necesarias en un cultivo y también en qué momento las máquinas autónomas deben operar para segmentar los granos. Sin embargo, en Argentina las compañías se enfrentan a la preferencia de las personas por las interacciones con humanos, la reticencia de los usuarios a compartir sus datos personales y la falta de experiencia con tecnologías emergentes, haciendo de ésta evolución, un desafío mayor.

    Ecosistemas como macrocosmos: el poder de la colaboración. Hoy, la tecnología se encuentra rompiendo barreras y generando mundos integrados, en donde el concepto del ecosistema integral se traslada al mundo digital, y donde las empresas que logren aprovechar su entorno online para construir relaciones con clientes y proveedores, logrará funcionar como un todo. Al hacer esto, diseñan futuras cadenas de valor que transformarán sus negocios, productos y servicios.

    Mercados de talento. Otro de los cambios importantes que las compañías deben adoptar es en el ámbito de los recursos internos, en donde deberán adoptar dinámicas líquidas y flexibles y eliminar las viejas estructuras burocráticas. Definir mecanismos nuevos de colaboración integral entre equipos, generar habilitadores que traspasen barreras geográficas y avanzar en la adopción de nuevas plataformas de administración de fuerza de trabajo a demanda, hará que las compañías logren generar la eficiencia y cultura de innovación necesaria para competir en la era digital.

    El diseño más humano inspira nuevas conductas. Las empresas que lideran las innovaciones tecnológicas, se encuentran en un proceso de humanización de la tecnología, tomando en cuenta la conducta humana para incrementar la calidad de la experiencia y la efectividad de las soluciones. Esto, generará un cambio de paradigma hacia la colaboración y la experiencia. En Argentina, donde se encuentran las tasas más altas de penetración de acceso a Internet en América Latina, los niveles de madurez de la experiencia digital aún son bajos. Las compañías tienen el desafío de mejorar la experiencia del usuario, y acercar sus propuestas a lo que verdaderamente pretenden sus clientes.

    Lo desconocido. El mundo hoy se encuentra en un cambio constante y acelerado, donde predecir el futuro es casi imposible; haciendo que surjan nuevas empresas con productos y soluciones disruptivas en mercados nuevos y desconocidos. Estas empresas disruptivas configuran áreas digitales completamente nuevas, y también liberan la generación de sectores y mercados. Además, son los encargados de definir las nuevas reglas de estos ecosistemas desconocidos para los demás, funcionando como formadores de mercado. En este rol, deberán trabajar en conjunto con entes reguladores, gobiernos, e incluso sus competidores, para definir normas, reglas, políticas, estándares éticos, y hasta leyes que eviten un potencial daño a los consumidores y a sus propias marcas.